Habitualmente nos llegan muchas consultas acerca de dónde se pueden colocar cámaras de videovigilancia en residencias de ancianos y qué se puede hacer con esas imágenes.

Para contestar esta pregunta, lo primero que tenemos que tener en cuenta es que cualquier información concerniente a personas físicas identificadas o identificables se considera un dato de carácter personal.

A la vista de esta definición podemos deducir que la habitación de una residencia no es en sí misma un dato de carácter personal, pero existe un matiz y es que la persona que la utiliza puede disponer de objetos personales en la misma: cuadros, fotos, enseres, etc…

Por tanto, la grabación y difusión de imágenes mediante fotografías o vídeos de dicha habitación pueden permitir la identificación de la persona física, convirtiendo estas imágenes en datos de carácter personal.

El artículo 6.1 de la LOPD establece que “el tratamiento de los datos de carácter personal requerirá el consentimiento inequívoco del afectado, salvo que la Ley disponga otra cosa”.

Y el artículo 4 indica que “las imágenes que se capten serán las necesarias y no excesivas para la finalidad perseguida” y establece que “Las cámaras y videocámaras instaladas en espacios privados no podrán obtener imágenes de espacios públicos salvo que resulte imprescindible para la finalidad de vigilancia que se pretende, o resulte imposible evitarlo por razón de la ubicación de aquéllas. En todo caso deberá evitarse cualquier tratamiento de datos innecesario para la finalidad perseguida”.

Como información adicional, indicar que esta cuestión se encuentra relacionada con el derecho fundamental a la intimidad (artículo 18.1 de la Constitución Española) cuyo fin es proteger a la persona frente a cualquier invasión que pueda realizarse en el ámbito de su vida personal y familiar.

Existen incluso sentencias en este sentido para residencias de ancianos: Resolución A.E.P.D. R/02123/2012

¿Puedo dar información a los familiares acerca de los residentes?

Para contestar esta pregunta debemos analizar, en un primer momento, si la persona afectada tiene capacidad plena de obrar. En este caso sería dueña de sus propios datos y la cesión de los mismos debe realizarse mediante consentimiento expreso y escrito.

De no ser así, serán sus representantes legales quienes accedan a dicha información, ya que actúan en nombre y representación del afectado.

¿Alguna pregunta?

Si quieres saber más o tienes alguna duda acerca de la aplicación de la LOPD en Residencias de Ancianos, no dudes en comentar o en ponerte en contacto con nosotros.

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