Un panorama laboral como el actual, marcado por la precariedad en un contexto de fuerte crisis económica, favorece el afloramiento de situaciones de abusos sobre los trabajadores y situaciones de acoso o mobbing laboral.

Y es que, ante la incertidumbre y las previsibles dificultades económicas, los trabajadores se aferran a sus puestos de trabajo soportando actitudes y situaciones que en otro contexto no tolerarían, volviéndose más vulnerables y constituyendo un perfecto caldo de cultivo para el desarrollo distintas formas de acoso en el trabajo.

De ahí que sea de crucial importancia tener muy claro qué es el mobbing en el trabajo para reconocer y detectar debidamente estas situaciones, prevenir estas conductas en las empresas y, en su caso, atajarlas de la mejor manera para las víctimas.

Qué es el mobbing laboral

Empleamos el anglicismo mobbing para referirse al acoso laboral, entendiendo por tal cualquier conducta de hostigamiento, ataque, abuso, intimidación, burla, insulto, humillación, presión o amenaza que individualmente o en grupo se ejerce sobre una persona en un entorno laboral, dirigida a socavarla psicológicamente y crearle malestar, miedo o incluso terror en su lugar de trabajo.

Un trabajador está siendo víctima de mobbing laboral cuando ve afectada su dignidad, debiendo concurrir determinados componentes objetivos, tales como la relación directa de causalidad con el trabajo, la presión continuada, la intencionalidad, el carácter individualizado o el desamparo de la víctima para que podamos entender que nos encontramos ante una auténtica situación de acoso en el de trabajo.

Son precisamente estos elementos objetivos lo que nos permite diferenciar el mobbing en el trabajo de otras de carácter subjetivo como el estrés laboral, el síndrome del quemado o la discriminación laboral.

Tipo de mobbing laboral

Mobbing horizontal

Es el que se produce cuando la víctima y su acosador se encuentran en un mismo nivel o categoría, sin que ninguna de las partes sea jerárquicamente superior, como dos miembros de un mismo equipo o departamento.

Mobbing vertical

Por el contrario, cuando ambas partes se encuentran en distinto nivel jerárquico, el acoso puede ser en sentido ascendente, como sería el caso de que un empleado dirija sus ataques hacia su supervisor; sin embargo, el más común suele ser el sentido descendente, cuando el de superior rango se vale de su posición para acosar a su subordinado.

Dentro de esta última categoría podríamos, a su vez, distinguir ciertas variantes como mobbing de dirección, estratégico o disciplinario, cuando el acosador emplea amenazas de despido o el prevalimiento de su posición superior para, por ejemplo, intentar a través del miedo aumentar la productividad y sumisión de los trabajadores, o provocar la baja voluntaria para evitar despedirlo y, por ende, ahorrarse el indemnizarlo.

Mobbing discriminatorio

Se da cuando el acosador adopta ese comportamiento hacia otra persona, movido por razones discriminatorias.

Mobbing perverso

Podríamos concluir que ese tipo de mobbing no tiene otro objeto o razón que la simple maldad o intención de hacer daño del acosador.

Consecuencias sobre la víctima

Las consecuencias del mobbing pueden llegar a ser devastadoras para quien los padece, pudiendo esta persona verse afectada no solo a nivel psicológico, sino que este acoso en el trabajo puede acarrearle consecuencias sobre su salud, sobre su vida familiar, en sus relaciones sociales y también en cuanto a su carrera laboral o profesional, pudiendo incluso desembocar en el suicidio en los casos más graves.

Cómo prevenir y denunciar el mobbing laboral

Las empresas tienen una especial responsabilidad en promover un entorno laboral sano, seguro y agradable para sus empleados como punto de partida para evitar las situaciones de acoso.

Para ello, deben valerse de Planes de Igualdad y de código éticos que regulen las normas de conducta de los trabajadores, complementado con un canal de denuncia anónimo y eficaz para que las víctimas o cualquiera que pueda tener conocimiento de esta situación pueda ponerlo en conocimiento de la empresa para que se tomen las medidas oportunas.

Fuera del ámbito de la empresa es posible acudir a la inspección de trabajo o la vía judicial a través de la jurisdicción social o incluso la vía penal cuando estas acciones sean constitutivas de delito del artículo 173 del Código Penal.

 

Cabe, pues, concluir que el mejor modo de erradicar el mobbing laboral es conocerlo para, a su vez, poder reconocerlo e implantar las medidas adecuadas a cada caso por el bien no solo de los trabajadores, sino de la empresa en su conjunto. Pincha aquí y estaremos encantados de conocer tu caso y confeccionar un presupuesto a medida.