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Inteligencia artificial y ciberseguridad

las empresas ante una nueva generación de amenazas

La inteligencia artificial está transformando la ciberseguridad. Su capacidad para detectar vulnerabilidades y prevenir ataques ofrece importantes ventajas, pero también facilita nuevas formas de fraude y multiplica la capacidad de actuación de los ciberdelincuentes.

La reciente advertencia de Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan Chase —quien el pasado 6 de octubre afirmó en una entrevista en Bloomberg TV que los riesgos de ciberseguridad vinculados a la inteligencia artificial se han multiplicado por diez tras la aparición de Mythos, el nuevo modelo de IA de Anthropic— ha reabierto el debate sobre la preparación de las organizaciones frente a estas amenazas.

Aunque esta estimación responde a su valoración particular y no constituye una medición contrastada del aumento global de los ciberataques, refleja una preocupación compartida por organismos especializados: la inteligencia artificial está modificando tanto la velocidad como la sofisticación de los ataques informáticos.

Un escenario de amenazas cada vez más complejo

El informe ENISA Threat Landscape 2026, publicado por la Agencia de la Unión Europea para la Ciberseguridad, confirma que la inteligencia artificial se utiliza cada vez más para facilitar actividades maliciosas y ampliar el alcance de las operaciones de los ciberdelincuentes.

El informe, que analiza 8.257 incidentes registrados en la Unión Europea durante 2025, señala que los atacantes recurren sobre todo a herramientas de IA comerciales para acelerar y escalar técnicas ya conocidas —como redactar correos de phishing más convincentes o generar código para explotar vulnerabilidades— y prevé que la IA llegue a intervenir en fases más directas de los ataques.

Entre los riesgos más relevantes que señalan este y otros informes especializados destacan:

  • Fraudes y suplantaciones de identidad: creación de correos, llamadas y vídeos falsificados que imitan de manera convincente a empleados, directivos o proveedores.
  • Ataques informáticos automatizados: utilización de herramientas capaces de identificar vulnerabilidades y acelerar determinadas fases de un ataque.
  • Robo de información: técnicas más sofisticadas para obtener credenciales, acceder a sistemas y comprometer datos personales o empresariales.
  • Nuevas vulnerabilidades asociadas a la IA: incorporación de aplicaciones y agentes inteligentes que, sin controles adecuados, pueden ampliar las posibilidades de acceso indebido a información y sistemas.

El Servicio de Ciberseguridad de las instituciones, órganos y organismos de la Unión (CERT-EU), en su informe anual Threat Landscape Report 2025 (abril de 2026), también ha advertido del creciente uso de voces artificiales, contenidos personalizados y falsificaciones digitales para engañar a los usuarios, y recoge el caso de un grupo presuntamente vinculado a China que utilizó un sistema de IA agéntica, tras eludir sus salvaguardas, contra una treintena de organizaciones.

La inteligencia artificial también puede reforzar la protección

El desarrollo tecnológico no beneficia exclusivamente a los atacantes.

Los modelos avanzados de inteligencia artificial permiten analizar grandes volúmenes de información, identificar comportamientos anómalos y descubrir fallos de seguridad que podrían pasar inadvertidos mediante procedimientos tradicionales.

Un ejemplo es el proyecto Glasswing, lanzado por Anthropic en abril de 2026 junto con grandes empresas tecnológicas como Amazon Web Services, Apple, Google, Microsoft, Cisco o CrowdStrike, además de JPMorgan Chase y la Linux Foundation. La iniciativa utiliza Claude Mythos Preview, un modelo de IA de acceso restringido, para localizar vulnerabilidades en programas y sistemas informáticos antes de que puedan ser explotadas.

Resulta significativo que el modelo que Dimon relaciona con el aumento de los riesgos sea el mismo que se emplea en esta iniciativa defensiva, de la que forma parte su propio banco. Esta doble capacidad plantea un desafío importante: las mismas herramientas que ayudan a prevenir incidentes pueden ser utilizadas para facilitar su ejecución.

¿Qué deben hacer las empresas?

Ante este escenario, la ciberseguridad no puede limitarse a instalar soluciones tecnológicas. Requiere una estrategia de prevención integrada en la gestión de riesgos y en las políticas de cumplimiento de cada organización.

Resulta especialmente importante:

  • Revisar periódicamente los riesgos tecnológicos y las medidas de seguridad existentes.
  • Establecer controles de acceso y sistemas de autenticación reforzada.
  • Formar a los trabajadores para identificar intentos de fraude, suplantaciones y comunicaciones sospechosas.
  • Establecer protocolos de verificación por un canal alternativo antes de atender órdenes de pago urgentes, cambios de cuenta bancaria o peticiones de información sensible, aunque parezcan proceder de un directivo o proveedor conocido.
  • Evaluar los riesgos de las herramientas de inteligencia artificial utilizadas por la empresa, especialmente cuando acceden a información confidencial.
  • Disponer de procedimientos de respuesta ante incidentes que permitan actuar con rapidez y reducir sus consecuencias.

Estas actuaciones deben complementarse, cuando resulte aplicable, con las obligaciones derivadas del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), la normativa de ciberseguridad —como la Directiva NIS2 o, en el sector financiero, el Reglamento DORA—, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial y los sistemas internos de gestión del cumplimiento.

La prevención, una responsabilidad empresarial

La inteligencia artificial no ha creado todos los riesgos de ciberseguridad, pero está aumentando la capacidad para aprovechar vulnerabilidades existentes y desarrollar modalidades de ataque más difíciles de detectar.

Por ello, el verdadero reto para las organizaciones no consiste únicamente en incorporar nuevas tecnologías defensivas, sino en adaptar sus procedimientos, formar a sus equipos y anticiparse a los riesgos derivados de su transformación digital.

En Rapinformes consideramos que una adecuada gestión del cumplimiento normativo, acompañada de una cultura de prevención y seguridad de la información, constituye un elemento esencial para proteger los activos empresariales, los datos personales y la confianza de clientes y colaboradores.

Este artículo ha sido elaborado con apoyo de herramientas de Inteligencia Artificial y revisado íntegramente por el equipo de Rapinformes antes de su publicación. Las imágenes identificadas expresamente han sido generadas mediante IA.

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