La publicidad a través de correo electrónico fue una de las primeras formas de promoción a través de Internet, y hoy en día el e-mail marketing sigue de plena actualidad y es muy eficiente si se hace bien. Pero a la hora de llevar a cabo esta práctica no hay que tener en cuenta solo la estrategia publicitaria, también hay que cumplir con la legalidad e incluir la cláusula de protección de datos en el correo electrónico para evitar posibles sanciones por incumplir la LOPD.

Qué es el e-mail marketing

A la hora de definir qué es e-mail marketing hay que tener en cuenta que estamos ante una de las formas de publicidad más efectivas en el entorno online. El e-mailing implica enviar correos electrónicos masivos a personas que previamente se hayan unido a una lista de suscriptores. Es decir, que nos hayan dado su consentimiento para enviarles comunicaciones comerciales.

La finalidad última de los correos es vender más, pero se pueden perseguir otros objetivos como dar a conocer un producto o servicio, generar confianza o conseguir la fidelización de clientes.

El e-mailing es una de las formas más directas de comunicación entre una marca y sus clientes o potenciales clientes, siendo capaz de crear un lazo rápido y significativo entre las dos partes.

Su importancia es tal que, a día de hoy, es imposible hacer marketing online sin tener en cuenta esta forma de publicidad.

Hay muchas cosas a tener en cuenta cuando se utilizan los correos electrónicos como forma de comunicación y de hacer publicidad. Lo que en ningún caso se puede perder de vista es la necesidad de incluir el texto de protección de datos en el e-mail.

Cómo afecta la Ley de Protección de Datos al e-mail marketing y correo electrónico

En 2018 entró en vigor el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), una normativa europea que ha afectado a la legislación interna en esta materia y ha dado lugar a una reforma de la Ley de Protección de Datos.

Esta norma afecta de manera directa al e-mail marketing. Para empezar, es absolutamente necesario que el usuario autorice explícitamente a la empresa para que le envíe comunicaciones. Si no existe dicha autorización no puede haber comunicación empresa-consumidor.

El formulario, que es el método que suele usarse para obtener datos de usuarios, debe indicar ahora cuestiones como la identidad del responsable del tratamiento de datos, la finalidad con la que se van a usar los datos y el tiempo durante el que se conservarán, los derechos que asisten al usuario y la base jurídica de todo esto.

Puede ocurrir que alguien se inscriba en un boletín y un tiempo después decida que ya no quiere seguir recibiendo los correos electrónicos de una determinada empresa. En este caso tiene derecho a solicitar que se borren sus datos.

La relación entre la Ley de Protección de Datos y el correo electrónico no es tan enrevesada como puede parecer, lo que se busca es la máxima transparencia posible. Por eso, hay que facilitar al usuario el ejercicio de sus derechos. Para hacerlo basta con incluir al final de cada correo electrónico un enlace a través del que puede ejercer su derecho a que su información sea borrada de la base de datos y dejar así de recibir e-mails.

 

Con una correcta adaptación a la LOPD se recogen los datos adecuadamente y se incluye la cláusula de protección de datos en el correo electrónico que permite al usuario dar de baja sus datos. Lo que hace que las campañas de e-mail marketing se desarrollen con total ajuste a la legalidad, evitando a las empresas la imposición de sanciones que pueden llegar a ser millonarias.