La suplantación de identidad es un delito con una larga historia en nuestro Código Penal, pero con el auge de las nuevas tecnologías se han multiplicado los casos. Los ciberdelincuentes no lo tienen demasiado complicado a la hora de usurpar la identidad de una persona y hacer trámites con ella como abrir una cuenta corriente, causando con ello graves perjuicios a la víctima.

¿Qué es el delito de usurpación?

Se entiende que hay usurpación de identidad cuando una persona se apropia de la identidad de otra con el fin de acceder a sus recursos o para hacerse pasar por ella. Además, es necesario que la usurpación se mantenga en el tiempo, que no se use la identidad del agraviado solo para un acto concreto.

Los medios de suplantación más habituales son el uso del DNI de otra persona, la falsificación de firma, el phishing (acceder a las cuentas bancarias y operar con ellas) y la contratación de servicios.

Hay supuestos que nos recuerdan a la suplantación de identidad pero realmente no lo son. El primero de ellos es el robo de contraseñas, ya que este tipo penal encaja mejor con el delito de descubrimiento y revelación de secretos.

Tampoco hay usurpación si se trata de la creación de un perfil falso en redes sociales, porque realmente no se está intentando ejercitar los derechos de otra persona. Aquí lo que se produce es una vulneración del derecho a la propia imagen.

¿Se puede prevenir la usurpación de identidad?

Podemos ser especialmente precavidos y reducir así el riesgo de ser víctimas de este delito, pero es difícil estar protegidos al 100%. Cuanto más en serio nos tomemos nuestra protección de datos, más a salvo estaremos.

Por lo que respecta a nuestros documentos de identidad, es bueno revisar periódicamente que siguen en nuestro poder. Si notamos que han desaparecido lo mejor es denunciarlo inmediatamente.

Hoy en día la mayor parte de las suplantaciones de identidad se producen porque el delincuente accede a la información de su víctima a través de Internet. De ahí la importancia de no hacer compras en lugares que no nos aporten seguridad ni dar nuestros datos a personas que no conozcamos.

También hay que tener especial cuidado con lo que se comparte a través de las redes sociales y evitar descargar archivos o pinchar en enlaces que estén en correos electrónicos de remitentes que no sean de confianza. E incluso si son de alguien de confianza, si hay dudas lo mejor es no pinchar ningún enlace.

¿Cómo afecta a la víctima la usurpación de identidad?

De muchas formas diferentes. El delincuente puede usar los datos para acceder a las cuentas bancarias del agraviado y vaciarlas, pero podría también usar la información que tiene para contratar créditos o comprar a plazos. De forma que la víctima se encuentra con que tiene deudas pendientes que no ha contratado.

En otros casos, el daño no es directamente económico pero sí moral, ya que el delincuente puede usar los datos para causar daño a la víctima. Por ejemplo, estafando a otras personas mientras se hace pasar por la persona a la que ha robado su identidad.

¿Qué hacer ante una suplantación de identidad?

Lo mejor es acudir a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en cuanto se tenga constancia de lo que está pasando, siendo conveniente guardar todas las pruebas que pueden demostrar lo que ha ocurrido (pantallazos, e-mails, etc.)

En el caso concreto de una usurpación de identidad online hay que realizar capturas de pantalla, imprimirlas (guardando bien las originales) y presentar esas copias ante Notario para dar fe de lo sucedido.

 

Cuando se trata de una suplantación de identidad lo mejor es actuar lo más rápidamente posible. Esto reduce las posibilidades que tiene el delincuente de hacer un uso indebido de los datos de la víctima; por este motivo, nuestro consejo es que se haga una petición de presupuesto lo antes posible con un equipo especializado.