Las evidencias de que el lavado de dinero en la comunidad europea está, o estuvo, en auge, es claro y más si cabe tras los últimos escándalos en países como Dinamarca u Holanda. El primero cuenta con una de las reputaciones más impecables a nivel mundial en cuando a la escasa corrupción de sus instituciones y, sobre todo, la igualdad social de los ciudadanos. En el segundo caso, tampoco es para menos y es de sobra conocida la reputación económica holandesa, pero en este caso camina por la cuerda floja.

Problema pasado, ¿o actual?

Si es cierto que de un tiempo a esta parte las normas y obligaciones en materia de prevención de blanqueo de dinero ha mejorado y se ha intensificado, pero ello no ha hecho que aparezcan otras formas de lavado, como el de las monedas digitales. La cuestión radica en que estos hechos se remontan a los años 2007-2008. Países como Malta, Holanda, Dinamarca, Letonia entre otros se han visto inmersos en verdaderos escándalos financieros a través de sus principales entidades bancarias. En estos últimos años han salido a la luz. Lo que aquí se quiere manifestar es que quizás las medidas funcionen en cuanto al fondo del asunto que es destapar lavado de dinero negro, pero el tiempo que transcurre no compensa. Estas medidas deben mejorarse e intensificarse. Destinar recursos para crear verdaderos organismos que persigan las actividades económicas delictivas, si no, en 2025 comenzarán a salir los hechos de 2017 0 2018.

ING no se libra

Hace menos de un mes ING, el banco más grande de Holanda, se ha visto inmerso en un escándalo de lavado de dinero sin precedentes. No se conocen todos los detalles con exactitud, pero si se sabe que entre tres comercios consiguieron blanquear casi 700 millones de euros. Dos de ellas procedentes de Latinoamérica y dedicadas a la importación de hortalizas. El tercer comercio que mencionan los investigadores, se trata de una tienda minorista de ropa que lavó cerca de 150 millones de euros.

No se conocen más datos porque la entidad financiera llegó a un acuerdo con la Fiscalía holandesa y accedió a pagar una multa de 775 millones de euros. El Estado acusaba al banco holandés de no implementar las medidas de seguridad adecuadas y no investigar estos casos correctamente. Pero no solo eso, dinero procedentes de la corrupción, tráfico de drogas, trata de seres humanos, etc., eran otros de los delitos imputados a ING. Se les recordó también que fueron avisados hace mucho tiempo ya que las medidas de prevención que estaban adoptando eran muy permisivas.

Caso más reciente: Danske Bank

El banco principal de Dinamarca presenció la dimisión de su director ejecutivo el pasado 19 de septiembre de 2018, Thomas Borgen. No sin razón, pues una filial de la entidad ubicada en Estonia se vio inmersa en un entramado de blanqueo de dinero por casi 7.000 millones de euros. Están implicados cerca de 6.000 clientes extranjeros, casi todos procedentes de Rusia y Ucrania, aunque existen de otros países vecinos. El problema en este caso concreto es que los hechos ocurrieron entre 2007 y 2015, año en que se cerró el acceso a la filial por parte de personas extranjeras ya que existían sospechas de estas actividades delictivas.

Como hemos mencionado, Dinamarca es uno de los países más respetado a nivel internacional, lo que está haciendo tambalear su reputación. Además, Danske Bank en el último mes ha caído más de un tercio en la cotización en Bolsa.

No son los únicos países

Realmente son muchos los países de la zona europea los que se están empezando a enfrentar a estas represalias. Es pronto para decir que las normas funcionan y que comienzan a investigarse y perseguir los hechos delictivos, pero si es cierto que en el último año se han destapado más casos que en los últimos diez. Que los casos que salen a la luz son algo lejanos es cierto, pero una casa no se empieza por el tejado.