Que la Inteligencia Artificial (IA) esté presente en nuestro día a día es un hecho que no ofrece dudas, por ello la Unión Europea ha decidido tomar cartas en el asunto y establecer una serie de medidas éticas, jurídicas, sociales y económicas para implementar una política común en el marco de la Unión y la Inteligencia Artificial, con el fin de mantenerse a la vanguardia del gran avance tecnológico.

Antes de 2020 se esperan grandes avances

La Comisión Europea pretende fomentar la inversión pública y privada en IA. Sobre la base del acuerdo de abril del presente año, 24 Estados Miembros y Noruega han mostrado su interés en establecer unas bases comunes a la hora de abordar cuestiones referentes a la IA. Andrus Ansip, vicepresidente responsable del Mercado Único Digital de la Comisión Europea comunicaba la intención de la Unión de ‘’destinar 20.000 millones de euros en IA hasta el año 2020’’.

Lo que se pretende es que los Estados y empresas privadas lleguen a los acuerdos necesarios para fomentar, implementar e investigar en IA. Adecuar el día a día a una formación permanente de las personas para que hagan frente a los nuevos avances tecnológicos, lo que indudablemente generará muchos y nuevos puestos de empleo.  Con el apoyo financiero del Fondo Social Europeo se pretende generar un clima de colaboración entre empresas privadas y Estado para que haya programas de capacitación con los que atraer y crear talento en el marco de la Unión . Se esperan inversiones de hasta 500 millones de euros e diversos sectores, centrando los mayores esfuerzos en empresas emergentes con un gran potencial en investigación y desarrollo de la IA.

Sin embargo, otros trabajos desaparecerán por completo, no solo por los costes, sino porque productos o servicios que ofrecen en la actualidad quedarán totalmente obsoletos. Imaginemos por un momento un taller de automóviles totalmente informatizado, con tecnología puntera, en el que tu aparcas tu vehículo, se enchufa a un ordenador y ya sabe que problema tiene y lo arregla en 5 minutos. Desde luego que la comodidad y eficacia es abrumadora, pero varias personas habrán perdido su empleo y deberán formarse en otro campo. Estas cuestiones son las que deberá abordar la UE y garantizar una implementación gradual y progresiva, porque emplear a personas que aún se están formando, tienen cierta edad y con contratos de iguales o similares condiciones y características a los que tenían con anterioridad, es tarea ardua y complicada.

La necesidad de nuevas Leyes que regulen adecuadamente la IA

Pese a que no preocupa en exceso, es evidente que necesitamos nuevas normas a la hora de regular la IA. La aparición de nuevos aparatos tecnológicos que pueden actuar por su propia cuenta requiere establecer, sobre todo, un marco jurídico de responsabilidades y la aparición de nuevos seguros que cubran posibles fallos. En la UE no preocupa porque no consideran que los valores jurídicos y éticos deban cambiar. Para finales de 2018 se esperan las directrices de la Comisión, que se apoyarán en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea para cuestiones de transparencia y Protección de Datos y, por otro lado, sobre los trabajos del Grupo Europeo de Ética de la Ciencia y las Nuevas Tecnologías. Todo ello en colaboración con los Estados miembros, se elaborarán unas directrices comunes en la UE en materia de Inteligencia Artificial. A su vez, pero ya para 2019, se publicarán otras directrices con enfoque a los defectos de productos y garantizar la protección de los usuarios y consumidores.

Una realidad muy cercana

La IA es una realidad, ya lo hemos dicho, pero una realidad demasiado grande para muchas empresas de distintos sectores. Numerosos inventos de otros siglos han mejorado la calidad de vida de todas las personas y la IA hará lo mismo en sectores como la medicina, apoyo a personas con movilidad reducida, descongestión de las ciudades por aparición de nuevas formas de transporte, etc. Pero la IA supone muchos retos para determinados sectores en los que el trabajo siempre ha sido manual. A lo largo de este año 2018 veremos ya algunos efectos reales de este acuerdo y la aparición de nuevos prototipos, productos y empresas subvencionadas con dinero de la UE. Este es un primer paso hasta 2020 cuyo propósito es aumentar el gasto nacional en IA hasta los 20.000 millones de euros en el marco europeo. Habrá que esperar al próximo marco financiero plurianual de la UE (2021-2027) en el que ya se ha dicho que habrá un apoyo todavía mayor a la IA.