Desde que se conociera en 2016 la llegada del Reglamento Europeo 2016/679, de protección de las personas físicas en lo que respecta al tratamiento de sus datos y la libre circulación de éstos, comúnmente conocido como RGPD o GDPR en inglés, han surgido muchas dudas sobre el modo en que este Reglamento afectaría a la publicidad Online. Los datos de los usuarios de Internet siempre se han utilizado para crear determinados perfiles y orientar la publicidad hacia aquellos con el fin de vender un producto o servicio o simplemente interpretar la posible ideología. Esto seguro que le suena a más de uno. En este artículo queremos hablar sobre cómo afecta el RGPD a los usuarios que navegan por la red y a las empresas que tratan sus datos de carácter personal y ofrecen publicidad digital.

Afecta a quienes no están preparados

No cabe duda que los gigantes tecnológicos como Google, Yahoo, Bing, Facebook, Instagram, WhatsApp (aunque estos últimos pertenecientes todos al mismo grupo), conocían de sobra la existencia y los futuros efectos del RGPD pese a tener sus sedes en Norte de América. El problema ha surgido en España con las PYMES. La pequeña y mediana empresa se ha visto obligada a realizar adaptaciones a la nueva normativa a última hora pese a haber tenido dos años para ir tomando las medidas oportunas . No es porque las Consultoras especializadas en  Privacidad no hubieran avisado, pero también creemos que bastante tienen las PYMES en nuestro país tratando de sobrevivir ,como para enfrentarse a una norma que, en muchos casos, genera más dudas que aclaraciones . En cualquier caso y estando ya a finales de año, la tormenta ha pasado por ahora, hasta que comiencen a salir las primeras sanciones por parte de la AGPD. Recordemos que Vodafone ya se está enfrentando a una sanción bastante elevada y algunas otras grandes empresas van por el mismo camino.

¿Afecta el RGPD a la publicidad digital?

Por supuesto. Incluso antes del Reglamento Europeo de Protección de Datos, con el propio reglamento de la LOPD, ya había que prestar atención a los datos personales que las empresas trataban, sobre todo los datos especiales y sensibles, como orientación sexual, ideología, religión y salud. Ahora bien, antes de la entrada en vigor del GDPR, puede que se hiciera ‘’la vista gorda’’ con la forma o las finalidades con que se trataban los datos. Cuestiones como la realización de perfiles de posibles votantes en función de sus preferencias ideológicas no es que fueran admitidas, pero se hacía. Ahora con el Reglamento Europeo en vigor, analizar los datos de los usuarios y elaborar un perfil de posible votante (aunque ya veremos en un próximo artículo, qué legislan los partidos sobre esto, en la nueva Ley de Protección de Datos aprobada recientemente por el Congreso de los Diputados) , de persona expuesta a una determinada enfermedad, analizar datos para conocer la orientación sexual, pensamiento, o religión, acarrea sanciones económicas que pueden ascender hasta los 10 millones de euros.

El Big Data, ¿qué pasará?

No debe cundir el pánico. Si bien los usuarios tendrán los mismos privilegios que con la antigua LOPD, además de algunos otros, como la posibilidad de eliminar toda información innecesaria a los 6 meses del tratamiento de sus datos, las empresas podrán continuar analizando datos de navegación y preferencias de los consumidores para ofrecer publicidad digital y vender sus productos o servicios. A lo que deben prestar más atención es a los datos que tratan de forma masiva a través de procesos como el Big Data. Deben indicar al usuario la finalidad del tratamiento y utilizar única y exclusivamente aquellos datos que les permitan conseguir el fin. Ni más ni menos, solo los necesarios. Deberá prestarse mucha atención y especial cuidado a datos especial y sensibles como hemos dicho y estos datos, en ningún caso, podrán utilizarse para la elaboración de perfiles de consumidores. Por lo demás, los usuarios podrán seguir recibiendo publicidad digital, aunque de ellos dependerá hasta cuando, pues pueden oponerse a ello en cualquier momento y aun así seguir disfrutando de los servicios que les ofrece Internet.