Cuando pensamos que Internet ha sido uno de los mayores avances en la actualidad y que ha hecho posible multitud de negocios, fortunas millonarias e innovaciones de toda clase, podría quedar inservible si la noticia publicada hace días resulta cierta y es que Google y la NASA han desarrollado el primer ordenador cuántico que ha sido capaz de realizar un cálculo, valga la redundancia, cuántico. Esto supondría, en todos los sentidos, la supremacía en el ámbito digital y tecnológico que, aplicado a otros campos como la medicina o incluso el militar, podría traer consecuencias muy positivas o muy nefastas a partes iguales. La informática cuántica debe desarrollarse a la par que su propia seguridad y establecer barreras efectivas que mantengan alejadas las malas intenciones.

Consecuencias inmediatas

Aunque era una cuestión inevitable, el Bitcoin ha sufrido las consecuencias de ese anuncio publicado por Financial Times. El problema de las criptomonedas es que, al igual que cualquier información contenida en Internet, es inservible. Estas monedas virtuales tienen un cifrado, que frente a la computación cuántica, es como el dicho que dice: “más fácil que quitarle un caramelo a un niño”; en definitiva, la computación cuántica es capaz de dejar inservibles el BitCoin y cualquier criptodivisa, datos bancarios, información personal, etc.

¿Cuál es la realidad?

La computación cuántica no deja indiferente a nadie, ni siquiera a su creador en 2012 John Preskill quien duda sobre este acontecimiento. Los cómputos cuánticos, en palabras de J. Preskill, requieren de una tecnología demasiado elevada, debido a la propia inestabilidad de la computación cuántica, que perfectamente podría inducir a errores; ahora bien, lo que resulta indudable es que hay avances y que se producen a una velocidad de vértigo. La informática cuántica existe, la protección también, aunque al alcance de muy pocos en los que a coste monetario se refiere. La realidad es que ha llegado y para bien o para mal, es el presente y futuro de la Informática.

Otra realidad es que esta tecnología puede traer infinidad de beneficios, sobre todo en la investigación científica, para la búsqueda de nuevas curas frente a epidemias o enfermedades, que a día de hoy, siguen siendo un quebradero de cabeza, o en el estudio y análisis del medio ambiente, algo que está a la orden del día y con razón, pues contaminamos muy por encima de la capacidad de la tierra, para absorber los residuos que generamos. Por lo tanto, no hay que alarmarse, si bien es cierto, que siempre habrá alguien con malas intenciones, la informática cuántica hay que verla como algo positivo y en pro de la sociedad.

La necesidad de barreras

Como hemos venido comentando, al igual que se desarrolla esta tecnología, también es necesario protegerse frente a ella. IBM es pionera en la seguridad a través de sistemas de cifrado cuántico. Algo que resulta fundamental pues una tecnología capaz de realizar cálculos impensables hasta ahora, requiere de protección similar.

En cualquier caso, la protección no es un problema, en parte, ya que se tiene que desarrollar a la par que la propia computación cuántica;  y decimos en parte, porque es evidente que tienen que pasar años, hasta que esta tecnología esté implementada a nivel global y, hasta entonces, solo unos pocos privilegiados podrán hacer uso de ella. Aquí es donde entra en juego el ciudadano medio, que seguirá utilizando ordenadores normales, con algoritmos normales y protección normal. Esta es la duda que les surge a muchos expertos y es que, si durante el tiempo que tarda en implementarse unos sistemas efectivos de seguridad, Internet quedará inservible. Todo aquello a los que muchos se han acostumbrado: compras online, pagos con el teléfono móvil, guardar todos los archivos en la nube, etc., puede quedar en standby o directamente inservible.