Tras la introducción de una nueva Guía sobre tratamientos de control de presencia de la AEPD, se ha endurecido la postura de las autoridades sobre el uso de datos biométricos especialmente sensibles, como es el caso de la huella dactilar o el escaneo de retina.
El uso de la huella dactilar para acceder a un gimnasio es ahora una práctica habitual, las grandes cadenas han comenzado a utilizar este control que garantiza que la persona que utiliza el servicio es aquella que paga por este.
La sanción, que deriva de una reclamación de una usuaria que se negó a proporcionar su huella para acceder y fue dada de baja en el gimnasio, se basa en la consideración de la AEPD de que el acceso se puede dar por alternativas menos intrusivas para identificar a los clientes.
La multa, de 50.000, quedo reducida a 27.000 euros por pago anticipado, y el gimnasio se comprometió a la revisión y modificación del sistema de control para asegurar que se cumple la legislación en materia de protección de datos en un plazo de 30 días.
No es el único sector que ha comenzado a implementar datos biométricos, algunas empresas utilizaron el reconocimiento facial o la huella para controlar la jornada de entrada y salida de sus empleados, una práctica que la AEPD ha considerado ilícita y ha obligado al cambio de métodos de registro de jornada para adaptarse a la normativa.