Un dato de carácter personal, de acuerdo a la definición del Reglamento Europeo de Protección de Datos, es ‘’toda información sobre una persona física identificada o identificable’’. La identificación de una persona puede realizarse a través de un nombre, número de identificación, elementos físicos, económicos, fisiológicos, entre otros. En definitiva, todo aquello que trate sobre nosotros, podemos concluir, que es un dato de carácter personal, en definitiva, desde la fecha de nuestro cumpleaños en Facebook, la foto que colgamos en Instagram compartiendo ubicación, el tattoo que nos hicimos en la última juerga o la cicatriz del tobillo que tenemos desde los 5 años, son datos de carácter personal y debemos cuidarlos y protegerlos.

Los datos personales en Redes Sociales

En España el consumo de redes sociales aumenta cada día, no solo entre los jóvenes que son los principales consumidores, sino entre población de mediana y avanzada edad. En este sentido hasta los más familiarizados con las redes desconocen el alcance real de los datos que dejan en la red, hasta el punto en que no los consideran como datos de carácter personal. Así lo ha dejado ver una reciente encuesta realizada por el grupo CPP Group Spain que reflejaba un hecho algo alarmante y es que más de la mitad de la población española no considera como datos de carácter personal los almacenados en distintas plataformas de redes sociales, ya sean fotografías, vídeos, etc.

La cuestión radica en la falsa creencia de que esas fotos, por ejemplo, al estar en un sitio público ya no son de carácter personal y que hacemos una ‘’cesión’’ al mundo. Pero no es así, porque ya hemos visto cómo define el RGPD un dato de carácter personal y es toda la información que nos identifique o pueda identificarnos. Desde un lunar en la frente hasta una cicatriz o un tattoo en el tobillo o muñeca. No debemos bajar la guardia con estas cuestiones que a veces acarrean problemas muy graves, penales para infractores y emocionales para afectados.

Datos bancarios e identificación fiscal

En cuanto a datos bancarios y números de pasaporte, NIE o DNI, la cuestión es bien distinta. Aquí aparece mayor preocupación acerca de los datos mencionados. Fraudes bancarios, robo digital de tarjetas de débito y/o créditos, suplantación de identidad, etc., son algunos de los delitos más usuales que se dan respecto a los datos de carácter personal: ciberdelitos. Mientras usted está leyendo este artículo, alguna persona está sufriendo un robo de tarjeta.

La Fiscalía General del Estado, a través de su Unidad de Criminalidad Informática informaba recientemente sobre el aumento considerable de los robos de tarjetas o lecturas ilegales, que conllevan compras por Internet, transferencias monetarias ilícitas o retirada en efectivo de los propios cajeros. Existe una gran preocupación y cada día, mejor dicho, cada minuto, se hace más evidente que tanto entidades privadas como públicas deben invertir y hacer todo lo posible por garantizar un tráfico seguro de nuestros datos de carácter personal.

Prevenir mal uso de datos

No basta con implementar medidas de protección o restauración de datos una vez producido el ataque, deben implementarse medidas para que estos ataques no se den o, si se dan que no lleguen a puerto seguro. Es lógico pero complicado ya que siempre se consiguen vulnerar las barreras protectoras y las medidas preventivas surgen o se mejoran una vez que se han vulnerado. Entonces, ¿cómo se puede hacer frente al robo de datos de carácter personal? La contratación de hackers o programadores informáticos debe estar a la orden del día en empresas privadas y públicas para que sean ellos mismos quienes traten de romper todas las barreras que existan. De este modo, toda intrusión será simulada y ayudará a mejorar y proteger empleados y clientes.

Nuestros datos y nuestra seguridad

Debemos cuidar ambos aspectos, ser conscientes de lo que publicamos, quien interviene en nuestras publicaciones, donde compramos por Internet, lo que decimos, lo que enseñamos, lo que hacemos. Es necesario concienciarse y educar a las generaciones que nos preceden para que tomen las medidas adecuadas y evitar posibles fraudes o robos de datos. Seguramente sea algo inevitable, pero si tomamos las medidas adecuadas complicaremos bastante el trabajo a posibles ladrones y la posibilidad de que se aburran de nosotros.

Cedemos nuestros datos de carácter personal constantemente y debemos revisar que es lo que entregamos y enseñamos a lo demás, con que fines se van a utilizar, por qué son necesarios algunos datos.