Un debate que lleva mucho tiempo abierto en nuestro país es la posibilidad de que los niños puedan disponer de teléfonos inteligentes en los colegios. En países como Francia existen normas que prohíben el uso de smartphones en colegios e institutos a menores de edad. En el caso de España, si bien es cierto que algunas Comunidades Autónomas como Castilla-La Mancha, la Comunidad Valenciana o Madrid han tomado cartas en el asunto, el problema radica en que la potestad normativa en materia de educación corresponde a las Comunidades Autónomas y en último término son los propios Centros Educativos los que deciden sobre la prohibición del uso de estos dispositivos. La única prohibición a nivel nacional es el Real Decreto sobre Derechos y Deberes de los Alumnos que regula la ‘’prohibición de cualquier comportamiento que altere el ritmo normal de la clase o perjudique al resto de los compañeros’’.

Un reloj inteligente, ¿cómo se cataloga?

El caso es que estos relojes inteligentes llevan integrada una tarjeta SIM que permite hacer uso de las mismas funciones que un móvil (WhatsApp, escuchar música, realizar o recibir llamadas, geolocalización, seguimiento de actividades, etc.). En este sentido, un smartwatch es perfectamente equiparable a un smartphone. Estando de moda este producto y con los datos publicados por CCS Insights, la mitad de estos relojes conectados son utilizados por el público menor de edad y adolescente.

El problema de la privacidad: uno más

Los datos que publica el INE (Instituto Nacional de Estadística) son algo escalofriantes: en 2018 uno de cada cuatro niños menores de 10 años dispone de un móvil inteligente (con servicios de Internet, mensajería y redes sociales). A este problema hay que añadirle el aumento en el uso de los relojes conectados puesto que, añadiendo a los ya existentes, en 2018 se han puesto en circulación más de 32 millones de estos dispositivos integrados con tarjeta SIM.

La preocupación radica en el hecho de que estos smartwatches tienen integrado un sistema de geolocalización permanente que a veces es complicado deshabilitar. Lo que puede ser un punto de partida para las mentes más malintencionadas. Además, la posibilidad de que los padres conozcan la ubicación en tiempo real de sus hijos, la actividad física que realizan, el tiempo de conexión entre otros, no solo supone un problema para la privacidad del menor, sino una intromisión a su intimidad personal que, según expertos, puede conducir a un bloqueo con los padres por excesiva supervisión.

Aspectos a tener en cuenta

Pero no todo son problemas. No cabe duda de que un reloj de estas características puede ayudar a los niños, por ejemplo, a realizar actividades físicas debiendo conseguir el límite de pasos marcados cada día. La posibilidad de comunicar situaciones de emergencias (aunque no se debe abusar de ello para permitir que el niño explore y aprenda por su cuenta también). Muchas son las desventajas y muchas son las ventajas también.

En materia de Protección de Datos es importante tener en cuenta los siguientes aspectos antes de comprar un smartwatch:

  1. Lea bien la Política de Privacidad y Condiciones de uso
  2. Conozca quien es el fabricante y proveedor del producto y si dispone de un teléfono y dirección de contacto con ubicación en su país
  3. Sepa que derechos en materia de privacidad dispone (información, acceso, rectificación, supresión, oposición, limitación y portabilidad) y si hay una dirección de contacto para ejercerlos
  4. Conozca si puede desactivar ciertas funciones del reloj, como por ejemplo la geolocalización
  5. La posibilidad de proteger con contraseñas el acceso a ciertos contenidos o aplicaciones integradas
  6. Desconfíe de marcas poco conocidas. No decimos que se utilicen solo dispositivos de Samsung o Apple cuyos precios son desorbitados. Existen otras marcas y modelos fiables y más económicas. Por ello, busque buen asesoramiento antes de adquirir un reloj de estas características.

En cualquier caso, lo más recomendable es acudir siempre a una tienda especializada y preguntar el personal encargado, teniendo en cuenta los puntos mencionados arriba.