Algunos recordarán la época dorada de las famosas y antiguas empresas ‘’puntocom’’, hace ya más de 20 años y, como de un día para otro, millones de euros se esfumaron en cuestión de minutos por el gran auge y caída de estas empresas que fueron capaces de dar beneficios, o al menos no los esperados. Aquella crisis todavía se nota en nuestros días, sumado a la crisis mundial de 2008, parece que nos encontramos en un bucle sin fin porque en la actualidad, muchos gurús vuelven a mencionar una próxima crisis económica, burbujas inmobiliarias o tecnológicas, cambios de hábito en los gastos de los ‘’ricos’’, etc., ahora se pone en el punto de mira a las empresas de Legaltech o la industria de la tecnología legal.

Funcionamiento de las empresas de tecnología legal

¿En qué consiste el trabajo de las empresas Legaltech? Pues bien, como su propio nombre indica, son empresas cuyo objeto de negocio es el asesoramiento jurídico o legal en tecnología, patentes, marcas, protección industrial, seguridad, blockhain, etc., aunque más que asesoramiento, lo que nos ofrecen son software o programas informáticos con el fin de buscar o detectar en la red la imitación o suplantación de productos o servicios propios. De este modo, una empresa que contrata sus servicios o productos, puede tomar cartas en el asunto y, a través de los cauces legales pertinentes, presentar las pruebas ante un Tribunal y poner fin a una práctica ilegal.

¿Por qué el boom de las Legaltech?

Resulta algo obvio, pues la irrupción del e-commerce o comercio electrónico supone una competencia masiva. Miles de start ups inician sus negocios casi a coste cero a través de internet, por lo que la labor de las empresas de tecnología legal resulta fundamental. El problema es que la brecha entre la oferta- demanda es demasiado grande. Utilizaremos el ejemplo de España, aunque los números que aquí se mencionen, son el triple o cuádruple a nivel global.

En España, hasta finales de 2016 y comienzos de 2017, se invirtieron alrededor de ocho millones de euros en este sector. Sin embargo, a lo largo del presente año, la inversión ha ascendido casi hasta los 60 millones de euros. Esto es un incremento de más del 700% en tan solo dos años. El problema aparece cuando la demanda no compensa a la inversión realizada. Quizás por desconocimiento o por no apreciar el valor real de los servicios que ofrecen. A lo que hay que sumar que las empresas, tanto a nivel mundial como en España, invierten muy poco o nada en la transformación digital (algo de lo que hemos hablado en bastantes ocasiones ya).

Las pérdidas monetarias

Por fortuna y a partes iguales por desgracia, en España tenemos algunas empresas importantes como Redpoints, Validated ID o Signaturit. Por fortuna porque los servicios que nos ofrecen son de vital importancia, entre otras cosas, para hacer frente a la competencia desleal en un mundo donde cada día se crean miles de empresas que nos ofrecen servicios o productos iguales a los de otra empresa. Por desgracia, porque los números de las cuentas anuales de estas empresas no reflejan el buen servicio. Por ejemplo, Validated ID registran en 2018 unas pérdidas de casi 300.000 euros, Signaturit tiene una rentabilidad negativa del 23%, en más de 700.000 euros de pérdidas. El caso más significativo es el de Redpoints con una rentabilidad negativa de casi el 50%, registrando pérdidas por valor de más de 4 millones de euros.

Estos números no hacen honor al buen hacer de las empresas Legaltech. Quizás en un tiempo se reconozca su trabajo y el servicio que nos ofrecen, pero por ahora no tienen el reconocimiento que merecen.