En nuestro gran bienestar, a veces nos preguntamos la vida que llevaban nuestros antepasados cercanos hace 20, 30 o 40 años. Las batallitas de los abuelos de cuando ellos eran jóvenes no tenían nada, se bañaban con cubos de agua, las letrinas detrás de las casas, sin transporte público. Después lo tuiteamos y nos jactamos de la heroicidad de nuestros mayores. Lo malo de todo esto, que posiblemente seamos el hazmerreír de nuestros nietos que, asombrados, no darán crédito a la forma en que manejamos y regalamos nuestros datos sin preocupación alguna.

Preocupación sin acción

Recientes estudios, nada más y nada menos que de IBM, demuestran que sí, que estamos muy preocupados con la privacidad y la seguridad de nuestra información personal, en concreto 9 de cada 10 personas está preocupadas. Sin embargo, la preocupación va de la mano de la inacción.

  • De esas 10 personas, 1 o 2 personas han tomado cartas en el asunto aplicando medidas de seguridad y tomando el control de sus datos, hasta donde se les permite.
  • Aunque no conocemos el número total de encuestados, sabemos que casi el 50% ha actualizado sus condiciones de uso y privacidad en las redes. Pensará el lector que no está mal, pero no olvidemos que el avasallamiento de mensajes para actualizarlas ha sido masivo desde mayo del pasado año 2018, cuando entró en vigor el tan famoso RGPD. Sabiendo que en España aproximadamente el 90% del total de la población (unos 46 millones aproximadamente) están conectados a la Red, debería preocuparnos alrededor de 21 millones de personas en nuestro país no hayan hecho nada respecto a la privacidad de su información de carácter personal.
  • Otro dato: 1 de cada 3 desconoce las fugas masivas de datos del Tridente de M.K., o los escándalos de Cambridge Analytica, elecciones de los Estados Unidos de América, el brexit, Ticketmaster, Myspace, yahoo, entre otros tantos. Seguramente, alguno de los encuestados que desconocía esto fuera un usuario afectado, segurísimo. Y también es seguro que les diera igual, y otros investigarían al llegar a casa y esperemos que tomando cartas en el asunto. Si tiene que ser con sustos la forma de concienciar a las personas, pues que así sea.
  • Un dato y aclaración respecto al Tridente de M.K.: muchos lo sabrán, pero hablamos del tridente de Mark Zuckerberg: Facebook, WhatsApp e Instagram. No nos podemos ni imaginar la cantidad de datos que dejamos en estas tres redes sociales. Ni el número Pi tiene tantos decimales. Ahora, como se jactan ellos, cada segundo, en el mundo alrededor de 3.000 millones de personas están utilizando alguna de las 3 aplicaciones antes mencionadas. Teniendo en cuenta que en total somos unos 8.000 millones, echen cuentas. Además, después de los constantes escándalos a los que se ha enfrentado M. Zuckerberg, contra todo pronóstico, su fortuna ha crecido de forma notoria. Preocupa también y mucho.

Medidas por doquier

No solo en casa, es necesario que las empresas, las escuelas, el Estado y cualquier institución, empiece a concienciar a empleados, alumnos y a todo el mundo sobre la importancia de mantenerse seguros y tratar de salvaguardar sus datos personales. En Europa tenemos el RGPD que nos protege y nos da ciertas garantías. En EEUU va de camino algo parecido a la normativa europea. Pero los datos son el nuevo petróleo y los grandes sabrán cómo sacarlo en crudo de la forma más eficiente, por eso no basta con la Ley, debemos conocer y comprender la forma de mantenernos, más o menos, seguros.

No hay que olvidad los check box

Pese a que algunas personas muestran interés por su privacidad, 9 de cada 10, algunas de ellas toman cartas en el asunto, 1 o 2, y que 1 de cada 3 no conoce absolutamente nada, desemboca en lo siguiente: hay preocupación, pero seguimos aceptando las políticas de privacidad y condiciones de uso de las aplicaciones que descargamos o los sitios Web que visitamos…¡sin leer absolutamente nada!

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Darle la importancia que merece

Está muy claro que la tecnología es un avance muy bueno para la sociedad, pero en ciertos sectores como es la medicina preventiva, coches o motos eléctricas, investigación de delitos, etc., pero nos estamos yendo a unos extremos exagerados. El planeta, nuestro entorno, nuestra salud, todo se puede cuidar sin necesidad de recurrir en exceso a la tecnología. Como también se puede levantar la vista del móvil en una reunión de amigos, o mirar quien te rodea en el metro, caminar erguido y disfrutar del atardecer con los ojos.