Si dijéramos que el oro está obsoleto, el petróleo, las materias primas cotizadas en bolsa y cualquier activo que podamos imaginar, quizás pecaríamos de locura. Sin embargo, desde hace tiempo, hoy y mañana, los datos son el nuevo nicho al que echarle el guante. Representan un activo muy importante para las empresas, ayudan a gestionar campañas de marketing, realizar estudios de mercado, dirigirse al público deseado, buscar nuevas oportunidades y, en definitiva, obtener el mayor rendimiento económico posible. En este sentido, hablamos del Big Data como en otras muchas ocasiones y como tal, es el petróleo del siglo XXI.

Los datos en números

Bytes. Miles y millones de ellos circulan a lo largo del día en la red, a través de nuestros ordenadores, móviles, tablets, smartwatches y cualquier dispositivo tecnológico que se conecte a internet. Pero realmente, ¿cuál es el alcance de los datos? Para que el lector tenga una idea, en un minuto, se realizan más de 4 millones de visualizaciones en YouTube; en Instagram se realizan 50 mil publicaciones en un minuto; en el mismo tiempo se realizan más de 1000 pedidos en Amazon; 100 mil horas se visualizan en Netflix. Así podemos continuar con todas las redes sociales, por no hablar de las millones de búsquedas realizadas en Google a lo largo de 60 segundos.

Aumento constante de los datos

Numerosos estudios sobre el Big Data han analizado el crecimiento de los datos en las redes. Se estipula que cada año se produce un crecimiento de entorno al 12%, lo que en 3 años generará casi 300.000 millones de dólares anuales. Ahora bien, más del 90% de todos los datos actuales que circulan en la red, han sido generados hace 2 años. Todo este crecimiento, por lo general, beneficia a muchos sectores económicos, sin embargo, algunos son los más beneficiados.

Inversión en BigData

El sector energético, automoción, medicina de prevención, acaparan los primeros puestos como los sectores más beneficiados y rentables en cuanto a la implementación y uso del Big Data en sus procesos de prestación de servicios. Otros sectores, aunque no menos importantes, como la Salud en general, las telecomunicaciones, seguros o meramente financieros, son otros de los más afectados, en el buen sentido, por la incursión del Big Data.

Tanto las empresas privadas como organismos estatales deben replantear sus estrategias. Unos, evidentemente lo harán por razones obvias de mejora personal e interna, los otros por necesidades de la ciudadanía. Ahora bien, ambos deben invertir capital, talento, tiempo y trabajo para conocer el funcionamiento del BigData, lo que ayudará en la creación de nuevos productos y servicios efectivos y adaptados a las necesidades de todos sin distinción.

La verdadera pregunta que muchos se harán es la siguiente: ¿por qué invertir en Big Data? Bien, las razones son muchas, pero las principales en cuanto a razones económicas, es que distintos estudios para fondos de inversión, reflejan una rentabilidad de entre el 23% y 34%. Sin embargo, hay una serie de factores que son los que realmente ofrecen las razones de por qué debemos invertir nuestros recursos, talento, dinero y tiempo en Big Data.

Factores principales para invertir en Big Data

  1. La razón principal es la actualización digital de las empresas. Con los tiempos que corren, es un hecho imposible de eludir, pero si la inversión se enfoca en una transformación tecnológica disruptiva, tenemos la mitad del camino.
  2. Más y mejores productos y servicios. La aportación del Big Data traerá consigo la creación de nuevos productos y servicios, siempre enfocados en aportar valor a la experiencia de los usuarios y/o clientes.
  1. Disminución de riesgos en la toma de decisiones. Sin duda, un buen análisis de datos ayudará a que cualquier empresa pueda tomar sus decisiones con un enfoque amplio y más seguro, ofreciendo una visión que se acerque más a la realidad futura.
  1. Ventajas frente a la competencia. Este apartado no merece explicación. Un buen proceso de Big Data ofrece una clara ventaja competitiva frente a nuestra competencia.

 

Queda camino por recorrer y mucho por aprender, pero la realidad es que estamos en la era de AI, los procesadores cuánticos, etc. De nosotros depende el ponernos manos a la obra.