Mucho se habla sobre las ‘’nuevas formas de la guerra’’, con la tan famosa frase de ‘’con solo apretar un botón…’’. Pero poco se habla de los sucesos acaecidos en los últimos 5 años en los que distintos países tanto de África, América, Asia, Europa y Oceanía han sufrido ataques cibernéticos que, si bien no han dejado víctimas mortales, o eso creemos, sin han provocado verdaderas catástrofes económicas en sectores públicos y privados.

Muchas son las teorías conspiratorias sobre los ataques cibernéticos de Rusia o EEUU, pero no son los únicos. Alemania, Francia, Ucrania, Polonia, Reino Unido, Italia, China, Corea del Norte, entre otros muchos han sido víctimas, y no diremos actores, de esta nueva forma de guerra.

La nueva forma de atacar sin dejar rastro

Según afirman distintos organismos oficiales como la CCN (Centro Criptológico Nacional, adscrito al CNI; o la UIT (Unión Internacional de Telecomunicaciones), los Estados invierten millones en defenderse de los distintos ataques que puedan sufrir a través de la red. Hoy en día para determinadas personas con conocimientos muy avanzados en sistemas informáticos, puede resultar hasta sencillo realizar un ataque a cualquier institución estatal y sin dejar rastro alguno. Es más, puede dejar hasta un rastro falso (como los casos que se dan en la actualidad cuyos ataques provienen de países ‘’enemigos’’ aunque sin pruebas reales de ello). De hecho, es hasta probable que un país realice un auto ataque con el único propósito de desprestigiar a otro.

¿Quiénes son los afectados por estos ataques?

En el último año se ha hablado mucho sobre los ataques informáticos entre EEUU y Rusia, con algún otro Estado de por medio, aunque aquellos dos son los principales. Lo cierto es que es complicado demostrar que se ha sufrido un ataque por parte de otro país cuando la única pista que tienes es que proviene de allí, pero ya hemos dicho que pueden dejarse rastros falsos. Ahora bien, ¿son los Estados los que realmente sufren las verdaderas consecuencias? No.

Hemos dicho que se invierten millones en protección informática por parte de los países, por ello los que sufren los verdaderos ataques son las empresas privadas. Pongamos los casos de dos países: por un lado, Alemania. En 2014 una fábrica de acero sufrió un ataque de estas características, ¿consecuencias? Los atacadores cibernéticos accedieron al sistema central de la empresa y desactivaron los escapes de los hornos de alta temperatura. Por otro lado, Ucrania 2015. Hackers lograron desactivar la electricidad a miles de personas en el país, lo que trajo consigo la imposibilidad del suministro de gas, además de otros. En este país, en invierno se alcanzan temperaturas de -30º y sin suministro de gas las consecuencias pueden ser fatales.

Su ciberguerra y las consecuencias que nos dejan

Debido a la inversión de los Estados y la creación de organismos que persiguen, identifican, investigan y actúan frente a las amenazas de la red, los vulnerables son las personas físicas y jurídicas, especialmente las PYMES. El problema aparece en que toda la información que dejamos en la Red es desmesurada y a ello habrá que sumarle la vulnerabilidad de nuestros dispositivos. Tanto smartphones, portátiles, tables, todos ellos tienen unos agujeros que no podemos tapar. Lo verdaderamente preocupante es que, si somos víctimas de un ataque informático, no lo sabremos hasta que suframos las consecuencias, por ejemplo: robo de los datos bancarios. Nos los pueden quitar, pero hasta que no veamos nuestras arcas vacías no seremos conscientes de este robo.

Sin duda que la obligación de cada Estado para con sus ciudadanos es garantizar la efectividad de sus derechos, libertades y velar por el cumplimiento de sus obligaciones. Sin embargo, no se puede hablar de soluciones en estos días.

Internet es una Red abierta a todo el mundo y que puede manejarse al antojo de quien tenga conocimiento. Hablar sobre seguridad en Internet, libertad de navegación segura, etc., es demasiado pronto, pero sin duda que debe abordarse cuanto antes y de la mejor forma posible.