La Policía Nacional ha conseguido desarticular una red económica más de un grupo criminal que blanqueaba el dinero que obtenía a través de la realización de estafas en internet.
Cinco personas han resultado arrestadas que, actuaban como “mulas” y tres en calidad de reclutadores en Madrid, Sevilla, Murcia, Las Palmas, Estepona y Cartagena.
Se han realizado, también, varios registros de los que han resultado incautados materiales informáticos.
La investigación inició tras la presentación de una denuncia el pasado diciembre en la Comisaría de Policía Nacional de Huesca por una estafa a una empresa de Sobrarbe, Aragón, por un pago superior de 150.000 euros a un proveedor.
Esta banda criminal escogía grandes empresas interceptando sus correos electrónicos y al detectar un pago elevado, cambiaban el número de cuenta del destinatario en la transferencia.
Este método es conocido como “man in the middle”, que intercepta la comunicación entre dos empleados para, después, suplantar a uno, acceder a los datos de la empresa y modificarlos con fines económicos.
Antes de llevar a cabo esta última estafa, la organización estableció una estructura económica destinada a blanquear el dinero que habían obtenido de estas. Así, mediante los reclutadores que se han mencionado antes, consiguieron crear una red de mulas bancarias repartidas por todo el país.
Estas recibían más de 100 euros de la organización por cada una de las cuentas bancarias online que abrieran a su nombre.
Una vez abiertas, entregaban las claves de acceso a los líderes del grupo, quienes, posteriormente, tomaban el control.
La víctima transfería el dinero y este era rápidamente movido entre varias cuentas bancarias y, posteriormente, retirados en cajeros automáticos situados en las afueras de París, en Francia.
Para abrir las cuentas online, las “personas mulas” realizaban una video-verificación con el banco para comprobar sus documentos de identidad. Aquí, los agentes, se dieron cuenta de que el grupo utilizaba la inteligencia artificial para alterar sus identificaciones, empleando datos personales de terceros obtenidos de manera, claramente, fraudulenta.
Una vez abiertas las cuentas, las mulas pedían varias tarjetas bancarias vinculadas a estas y pedían, a su vez, que las enviaran a direcciones de casas todavía en construcción donde ya había buzones para los futuros propietarios.