Un estudio de la Asociación para la Diversidad y la Inclusión LGTBI en el Ámbito Laboral (ADIL) revela que las grandes empresas españolas aún tienen mucho camino por recorrer en inclusión LGTBI. A pesar de sus recursos, presentan un menor grado de inclusión que las pymes.
Entre los obstáculos están la falta de cercanía, la complejidad organizativa, el pinkwashing y la discriminación en el ámbito laboral. En el Ibex 35, la diversidad LGTBI es el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) con menor progreso.
Para lograr un cambio, las empresas deben adoptar un enfoque integral con acciones concretas como procesos de contratación sin sesgos, formación, creación de espacios inclusivos y apoyo a organizaciones que trabajan por los derechos LGTBI.
A pesar de los desafíos, existe optimismo sobre el futuro de la inclusión LGTBI en las empresas gracias a la Ley 4/2023 para la igualdad de las personas trans y LGTBI, la importancia creciente de la diversidad en los programas corporativos y la actitud abierta de las nuevas generaciones.
«Las empresas que no avancen en inclusión LGTBI tendrán problemas de retención de talento y perderán competitividad. La diversidad LGTBI no solo es un imperativo ético, sino también una clave para el éxito empresarial«, afirma Carmen García, presidenta de la ADIL.