A pesar de la situación por la que estamos pasando, que sé que es difícil y angustiante porque también lo es para nosotros, espero que todo vaya bien. Además, aprovecho para contarte un poco de nuestra experiencia que para mí es reconfortante. Como sabes, nuestro trabajo es el de atender algunas de las situaciones más duras que ocurren en el planeta, como es el caso de las guerras. Por eso, sabemos que cuando estamos inmersos en un contexto tan difícil parece que no hay salida posible, pero puedo asegurarte que al final siempre logramos seguir adelante y aquello que parecía un escenario insalvable, poco a poco, se va iluminando para dar paso a un presente esperanzador. Junto con estas palabras, también quiero mandarte una foto que encontré hace algunos días, la tomó mi compañera Leticia en un campamento de refugiados en Nigeria el año pasado. Se trata de una pequeña ambulancia (ambulancia triciclo la llama ella) que atiende parte del campamento. Leti me contó que cuando hay dos urgencias a la vez tienen que decidir a cuál de las dos atender y que a veces se estropea y tienen que empujarla entre varias personas. Te la mando porque es una imagen que me da fuerza, pues, de alguna manera, muestra nuestra capacidad para salir adelante en las circunstancias más adversas, en las más inciertas, y nos recuerda que tenemos el talento para aprovechar todas las herramientas que están a nuestra disposición, por pequeñas o precarias que estás sean. Espero que a ti también te dé la misma fuerza.

Soy consciente de que ahora mismo mis palabras y esta imagen son muy poquito, pero aun así quería dártelas para expresarte nuestra solidaridad. Estoy convencido de que aprenderemos mucho de este momento y que además saldremos reforzados.Nosotros seguimos trabajando para que los refugiados y desplazados tengan las herramientas mínimas para hacer frente a la pandemia, aunque solo sean esta ambulancia, agua potable y jabón.